Amigos:
Les envío un fragmento completo de un comentario que hice en respuesta a un post cuyo título es "¿cambiar yo?... no creo", de www.mirandoalfrente.wordpress.com. Se los recomiendo. Lo escribe Segmento y es uno de los varios blogs que tiene.

"... Te cuento que ayer me encontré tratando de acompañar a un joven de 15 años a resolver un tema personal. Una funcionaria, que conoce mi teléfono, llamó para plantear el problema. Fue hábil en suministrar la información suficiente para que yo considerara que se trataba de una situación de alta complejidad y pronunció una frase hecha que apunta a producir impacto en quien la recibe: “hay que hacer algo”. Claro, fui a encontrarme con el joven, junto con 2 miembros más del Equipo en el que trabajo. Nos relató que hacía 5 noches que no dormía en su casa, que lo asistían algunos amigos a espaldas de sus padres, que había discutido con su padrastro y que su abuela lo había “echado”. Le propusimos ir con él a buscar a su padre biológico, con quien se quería ir. Tuvo respuestas absolutamente maduras. Manifestó que él quería arreglar las cosas solo, como siempre lo hacía. Que simplemente había confiado en sus docentes, pero no esperaba que nadie se hiciera cargo. Sin embargo, era necesario que algún adulto se hiciera responsable. Me conecté con los servicios de protección de niños y adolescentes. Ninguno de los dos organismos creados para tal fin tenían una guardia afectada. Se habían retirado a las 15 hs. y no atendían sus teléfonos celulares. Sin embargo una auxiliar que dice lo que le dicen que diga, me respondió que llamara a la Policía. Llamé a mi superior y después de lo que me respondió dudo mucho en expresarle claramente lo que sucedió, debido a sus reacciones inapropiadas. Mientras los adultos resolvíamos acciones, el joven se mostraba desafiante, montándose en la baranda de una escalera. El cuadro fue patético, la preceptora que debía estar cuidándolo, se ocupó de “llevar a la Inspectora en el auto” para que llegara a tiempo a una reunión, en vez de proteger al joven. Está claro dónde se pone el acento en esa institución.
La Directora no podía comunicarse con la madre. Entonces, con mi equipo, tomamos la decisión de concurrir al domicilio y notificarla de la situación, dado que sustenta la patria potestad y es responsable del joven. Nos encontramos con una madre desilusionada, desesperanzada, agobiada por los problemas de vínculo con su hijo. Sin embargo accedió a nuestra propuesta de acompañarnos a buscarlo, pero advirtió que no podría asegurar que no pasaría el fin de semana en la calle.
Desde cada lugar, desde cada puesto, los funcionarios hacen “como que…” Y sobre todo saben a quien “depositar” para que la cosa luego no se les complique, claro. Cuando discutíamos acciones, esta funcionaria repetía insistentemente “hay que hacer algo”, como una invitación a que los demás hicieran algo… no involucrándose. Yo le pregunté “y vos qué proponés”, recibí una respuesta estúpida que no hacía más que doblegar su intento de no quedarse con el problema.
Arreglamos una entrevista con la madre y con el joven, porque sabemos que, una intervención en una situación de emergencia, por buena que sea, no invalida acciones posteriores que nos ayuden a enterder mejor la situación de la familia. Por supuesto luego está el otro tema, ¿con qué recursos contamos para poder asistirlos? ¿con los servicios de protección que atienden hasta las 15 hs.? ¿con los psicólogos municipales que habilitan un horario de 20 minutos por paciente? ¿con los programas de ayuda económica? bla, bla, bla.
Temas sociales, políticos, económicos.
Yo también participé de la Ley de Bosques y busco recipientes para tirar la basura, trabajo cada día para intentar cambiar algunas cosas. Ejerzo habitualmente mi derecho de peticionar ante las autoridades y no le escapo a poner en juego lo que sé en cualquier situación que se presente. Pero cuando pasan cosas como las que te conté hoy, quedo mal. Habitualmente me recompongo, pero no dejo de pensar por qué, a pesar que las leyes, los gobiernos, los programas cambian, los niños y los jóvenes no tienen respuesta para sus necesidades.
Ayer leí un artículo sobre Mirta Roses, Directora de la Organización Panamericana de la Salud, argentina, primera mujer que llegó a ocupar ese cargo. Ella dice: …”en las cuestiones que me ocupan, hay que escuchar primero a los niños y tener en cuenta a todos los sectores de la sociedad cuando se trata de tomar decisiones.” Cuando pueda voy a escanear parte del artículo y te lo paso si te interesa… Es de las personas que ha logrado, tener más claridad y respuestas para las preguntas que me hago. Opino que es necesario que los niños sean activos constructores de propuestas para problemas que los involucran.
Creo que existe mucha gente que intenta participar, ejercer sus derechos y deberes como ciudadanos, que realiza bien su trabajo, pero también creo que eso no es suficiente… a veces."
El título "Lo comparto, pero no lo reparto", expresa que cada uno, desde su lugar tiene una responsabilidad, de la que se tiene que hacer cargo y que le es ineludible. Sin embargo creo que otros pueden aportar ideas para que esa responsabilidad sea más productiva y eficiente.
Hoy es el Día Internacional de la Mujer. Seguramente todos, sin excepción podemos pensar en alguien que nos representa desde el género femenino, en nuestro pensamiento. Mirta Roses es de quien hoy yo puedo hablar, entre tantas la elegí, elijo también a mis amigas, a mi madre, a mi maestra de 1º grado superior (que era como el segundo grado actual), a mi psicóloga, a mi médica nutricionista, a mis compinches en el mundo del blog... Uy, qué bien!!! La lista es muy larga... A todas ellas mi homenaje y ¡¡¡Feliz Día!!!